Museo de murales teotihuacanos
Beatriz de la Fuente

    • El museo abrió sus puertas a los visitantes el 29 de julio del 2001. Para hacerlo posible se conjugaron las voluntades de 2 instituciones: el INAH (Instituto Nacional de Antropología e Historia) y la UNAM (Universidad Nacional Autónoma de México). Desde mayo del año 2000 algunos miembros del proyecto “La pintura mural prehispánica en México” participaron en su concepción y en la construcción de su museografía. El museo es parte de la red de museos del INAH y está clasificado como un museo de sitio, pudiéndose añadir a ello el término temático ya que la pintura mural que se exhibe es la columna central de su discurso.
  • Localización

    • Está situado al noroeste de la Zona de Monumentos Arqueológicos de Teotihuacán, frente a su área central y colindando con la población de San Martín de las Pirámides, cabecera del Municipio del mismo nombre. El predio en el que se encuentra tiene 2 entradas: la primera (denominada 3A), se localiza frente a la puerta 3 y es la más cercana a la Pirámide de la Luna y a otros conjuntos como los llamados Quetzal Mariposa y el Patio de los Jaguares. La segunda entrada, que conocemos como 3B, se encuentra más al norte en la confluencia del circuito empedrado y el inicio de la calle Tuxpan.

    • Recorrido
      • Es importante hacer notar que la preparación del guión que se sigue en el museo ha sido producto del trabajo de un equipo multidisciplinario. Al inicio de la visita se ofrece una muestra didáctica de la cultura teotihuacana y de sus diversas manifestaciones, estableciendo desde la primera sala una relación entre los murales y otros recursos como las vitrinas con materiales arqueológicos, maquetas, videos y escenografías.
      • La propuesta del guión de este museo sigue un modelo diferente al de otros similares. En un primer nivel buscamos que el discurso del museo sea accesible a públicos con diversos bagajes culturales evitando el uso de lenguaje técnico o especializado. Desde un principio nos ha interesado particularmente que los fragmentos de pintura mural puedan ser vistos y apreciados como obras de arte.
      • Posteriormente se tocan temas específicos como son: la relación de la pintura y la arquitectura, los materiales y las herramientas que hacen posible la realización de pintura mural, el trabajo de restauración y la conservación de los murales, la posición de los fragmentos de pintura mural en relación a los espacios de los que fueron retirados, la representación de los animales, de diseños acuáticos y de personajes varios. Para la última sala se han dejado 3 murales que destacan por su temática y por sus valores estéticos. En ella, el espacio se ha dispuesto para invitar a que los visitantes los contemplen y admiren.
      • Actualmente, se trabaja en la preparación de las cédulas de sala para la exposición permanente del museo, con ellas se busca que el visitante encuentre respuestas a preguntas más puntuales, tanto de la cultura teotihuacana en general como de la pintura mural en particular.
      Servicios educativos
      • Esta área del museo destaca por su tamaño equivalente al de la exposición permanente. Cuenta con 6 aulas y 2 auditorios con una capacidad media de 90 personas cada uno. Las actividades que se desarrollan en esta unidad están diseñadas para que se integren diversos sentidos como la vista, el oído y el tacto.
      • Ejemplo de ello es el Curso de Verano que llamamos “Ven a hacer tu Museo” dirigido a niños cuyas edades fluctúan entre los 7 y los 13 años. Una vez aceptados los niños asisten al museo durante una semana y aprenden conceptos de arqueología, restauración e investigación. Se les enseñan algunos criterios a seguir al momento de proponer una museografía y reglas para el montaje de un museo. Todo este proceso cierra con la presencia de los niños en la salas de su museo asumiendo la tarea de custodio como última actividad del curso. A lo largo de estos años hemos visto cómo estas actividades no sólo crean en los niños conciencia sobre la protección y el valor del patrimonio cultural sino también en sus familiares mayores.
      • En este espacio también se realizan actividades que buscan mantener o recuperar tradiciones, como sucede con las ofrendas del día de muertos.
      • Es nuestro deseo que, a partir de la visita, nuestros visitantes dejen de ver los restos de una ciudad y la comiencen a imaginar con su decoración a partir de los murales y de otros materiales arqueológicos expuestos. Sabemos que ello podrá realizarse ampliando esfuerzos para conocer mejor estas civilizaciones a través de un análisis multidisciplinario. A partir de los estudios y reflexiones que se realizan podremos comprender mejor estas culturas.